lunes, 13 de mayo de 2013

Capítulo 4: Doce entre dos; Seis.

Creo que este será el momento en que pregunte lo que todas estamos pensando.


-Una pregunta, ¿Cuantas chicas nos quedaremos? -pregunté apunto de reírme-.

Los chicos se miraron entre si, y asintieron con la cabeza.

-Pues... Seis chicas, las otras seis se quedaran con nosotros toda la noche, como sois doce... -dijo Liam-.

Buena elección, pero creo que todas querríamos ser las seis últimas, pero... ¿Quien sabe? África ya era una de las seis primeras.

-Yo pienso que el arroz es muy común en china. -dijo Sara-.

Cuando Sara dijo eso, me abalancé sobre ella, no se porqué, instinto natural, creo, aveces dudo de mi sexualidad, es broma.

-Jaja, vosotras dos os quedáis. -dijo Louis señalándome a mi y a Sara-.

Sara tenía una cara de besugo feliz, y una sonrisa que no se le quitaba de la cara, trauma.

-Vale, ya tenemos a tres... Faltan otras tres. -dijo Zayn-.

-Me gusta esa chica. -dijo Harry señalando a Nayra-.

Nayra se vino con nosotras dando saltos de felicidad. Ya éramos cuatro.

-Quiero que se quede ella. -dijo Zayn señalando a Maria-.

-Y yo ella. -dijo Liam señalando a Marian-.

Ya éramos seis; África, Sara, Marian, Maria, Nayra y yo, pasando una tarde entera con One Direction.

-Las demás volved por la noche... -dijeron los chicos con una mirada pícara-.

A saber que iban a hacer por la noche... Bueno, que las otras chicas se fueron a pegar un paseo por Londres y tal.

-Oh, me alegra que las cucharas me hayan salvado la vida. -dijo África-.

-Besugo... -dijo Sara con su cara feliz-.

Los chicos retrocedieron un paso, pobrecitos, no sabían lo que les esperaba... ¿O tal vez si?

-Bueno... ¿Que os apetece hacer? -dijo Harry-.

-Jaja, es raro que preguntes eso... -dijo Nayra mirándole de arriba a abajo-.

-Yo también odio las cucharas. -dijo Marian-.

-Anda... Yo también, que casualidad. -dijo Liam sonriendo-.

Todos miramos a Liam con una cara... Rara, y África rompió el silencio.

-Jaja, en verdad ama las cucharas, pero lo ha dicho para que le cayeras bien, vale ya me callo. 

Sonó el teléfono que había en la habitación, el del hotel, y Niall lo cogió, por la cara que ponía... Parecía que no había nadie en la otra línea...

-Niall... ¿Quien era? -preguntó Zayn-.

-No era... Nadie. -respondió-.

Hubo un gran silencio, y seguro que todos nosotros estábamos pensando lo mismo: Se habían equivocado.
La ventana se abrió de repente, y pudimos ver un cielo verde, un verde muy oscuro. 
Maria se acercó a la ventana, y volvió donde nosotros con las manos tapándose los oídos. Esto era muy raro.
Nos acercamos todos, y hicimos lo mismo, nos alejamos de la maldita ventana tapándonos los oídos. Vaya ruido mas molesto, ¿Que leches está pasando en Londres?

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